No tardé mucho en darme cuenta que estaba totalmente enganchado. Por aquel entonces unos peleaban por encontrar la duración correcta, que si las voces debían de ser alternadas entre dos y que las cadencias habían de ser constantes. Y sin embargo en aquel caso concreto parecía mas bien aleatorio, su cadencia como creando una tensión hasta que por fin aparecía nuevamente. Son intemporales, a veces con un lenguaje mas bien esotérico y a cada cual, como si de nubes se tratase, con una forma diferente e incluso con un sentido opuesto a la dirección del viento. Al derecho o al revés son sin duda obras maestras y próximamente parece que no tardará en salir otra. Yo no me la pierdo…. ya estoy enganchado.